27 de Septiembre de 2007 - 14:15h

Hoy he tenido que sacar de mí el excursionista que llevo dentro. Tocaba excursión al volcán Barva, así que dejo Alajuela con todo mi equipaje, ya que mi intención es volver a Poasito para dormir allá y volver a intentar la ascensión al cráter.
Primero un bus a Heredia, luego otro a San José de la Montaña y de allí al volcán a buscarme la vida. Son unos 14km de acentuada subida, por lo que cruzo los dedos para que sea una vía transitada y algún alma caritativa me recoja.
Así sucede, no sin antes subir, casi escalar, un par de km con todo mi equipaje y el pecho a punto de explotar. Me recoge, una vez más, una pick-up ocupada por dos ticos que, a juzgar por lo que llevaban en la caja, donde iba yo, eran instaladores de antenas satélite o algo así.
Durante el viaje con ellos me doy cuenta de dos cosas. La primera es que los bosques de esta zona y hasta llegar al pie del cráter, donde la vegetación vuelve a ser típicamente tropical, se parecen mucho a los de los pirineos o a la cornisa cantábrica, o una mezcla de ambas, con abundantes cipreses y eucaliptos, y algún que otro roble y cedro. Incluso me ha parecido ver algun tilo y/o chopo. (luego supe que la buena parte de esta zona se explotó y esos árboles son repoblados. NdA)
La segunda es que estos chicos me han salvado la vida, ya que me esperaba un largo y escarpado camino. Me han dejado en Sacramento y he empezado la ascensión a pie al Parque Nacional Barva, un paseo de 4km empinados como el resto del camino.
Una vez en el parque he dejado la mochila en el puesto de guardabosques y me he ido a pasear por los senderos del parque. He podido fotografiar algún pájaro, incluso filmar a un colibrí cantando, pero habrá que ver las fotos, pues eran muy esquivos.
He comido en Sacramento después de comprobar que, si bien la subida es agotadora y te acelera el corazón a mil, la bajada te destroza pies, rodillas y caderas. Por este motivo, y a pesar de que sólo llevo dos días aquí, voy a cancelar por ahora lo de Poasito e irme a San José, a pasar el dia de mañana más descansado.
Esta lloviendo mientras escribo estas líneas, y si no para en breve, voy a empezar el descenso, aunque sea con la capelina.


19:50h

Al final no me he ido caminando. En el restaurante de Sacramento donde he comido he conocido a un buen hombre, llamado Manuel, que se ha ofrecido a llevarme a Alajuela en su moto, ya que él tenía que ir a trabajar. Lo que podía haber sido una larga y pesada caminata y un viaje en bus de hora y media o más, se ha convertido en un paseo de media hora. Le deseo lo mejor a este hombre, porque se lo ha currado. Casi cuando ya habíamos llegado me ha dicho que su hermana era la dueña del restaurante.
Para dirigirme a San José he tenido que pasar por Heredia y me ha hecho en parte gracia, en parte rabia por habérmelo perdido, ver un cartel donde anunciaban un concierto de Propaghandi anoche.
Ya estoy en San José, en un hostal de mochileros un poco cutre pero acogedor. Tiene varias salas de estar, una de ellas con guitarras que no voy a tardar mucho en ponerme a tocar.
Aún no sé qué haré mañana, puede que nada, pero me da igual.


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