26 de Septiembre de 2007 - 11:35h

Después de un ligero desayuno, acompañado por el único inquilino del hotel a parte de mi, un anciano americano llamado Peter, que viaja solo como yo, me encuentro en el autobús hacia Carrillos, desde donde tendré que caminar unos 3km hasta Los Chorros. Tengo muchas ganas y la impresión de que va a ser mi primer contacto con todo el poderío de este fantástico país.
La gente es muy agradable. He estado hablando un rato con una dependienta a la que le he comprado un refresco y me ha dicho que me la lleve a España en la mochila, a lo que le he respondido que yo no cambiaría este país por el mío.
Por cierto que estoy gratamente sorprendido con la belleza de las mujeres ticas. Hay más y son más guapas que en otros países centroamericanos en los que he estado.

El bus arranca, nos vamos.


11:35h

Mi gozo en un pozo. Si bien es cierto que la zona es espectacular, formada por una frondosa selva tropical y tapizada con un bonito manto de musgo, he tenido que poner los pies en la tierra y darme cuenta de que los animales no van a venir a posar para mi.
He visto un montón de mariposas, algunas de ellas enormes y espectaculares, pero a más espectacular, menos fotogénica. No se estaban quietas y solo he podido fotografiar algunas de ellas. Y de ahí otra gran decepción, la cámara de fotos, como la que ya tenía, no es gran cosa, sobretodo para hacer fotos de animales u objetos pequeños y a corta distancia, a pesar del supuesto macro.
Voy a intentar llegar a Poas y el bus está a punto de llegar. Luego sigo.


17:35h

Bueno, después de 3 autobuses he conseguido llegar a Poasito, a unos 11km del cráter. Eran más o menos las 13:30 y yo ni corto ni perezoso me voy tirando a pata o enseñándole el dedo a todo coche que subía (el corazón no, hombre!! el pulgar, para que me recogieran).
Después de varios intentos fallidos, me ha recogido una pick-up y me ha acercado un poco en la caja trasera, junto con otros 3 hombres (trabajadores, ganaderos o algo así).
Algún km más arriba, y después de un par de expediciones fotográficas por los alrededores de la carretera, me ha recogido una pareja de alemanes majísimos que me han acercado hasta la puerta del volcán, a pesar de que ellos no iban allí. Eran cerca de las 15:30 y la encargada de la taquilla me ha dejado pasar gratis porque no iba a ver nada, ya que el cráter estaba nublado. Aún así he disfrutado del paseo y la frondosa vegetación de la zona. Una vez más, poca fauna y dificil de fotografiar, así que me he centrado en la flora, ya que aquí abundan las bromelias.
De vuelta me ha recogido una pareja de americanos, Suanne y su marido (cuyo nombre no recuerdo, muy majos también aunque él no ha abierto casi la boca), que me han ahorrado buena parte del camino.


Fotos