9 de Octubre de 2007 - 01:10h

Hoy (ayer, para ser exactos, es la 1 de la madrugada) he madrugado para dirigirme hacia La Fortuna y el volcán Arenal. Según se acerca uno a su destino se aprecia la belleza de este magnífico accidente geográfico y el paisaje que lo rodea.
He llegado sobre las 8, lo que me ha permitido contratar la excursión a caballo, aunque por los pelos, a la catarata La Fortuna.
En la excursión he conocido a Begoña, una asturiana muy maja, residente en Lisboa, que iba con un grupo de portugueses.
Llegamos a la cascada como 50 minutos después, por el acceso de arriba (al parecer hay otro acceso abajo que no tiene tan buena vista) y el paisaje es espléndido. Descendemos unos escalones para bañarnos en la base de la cascada, donde se forma una pequeña laguna y justo abajo me quedo a cuadros. Allí delante mío me encuentro a una buena amiga que conocí en la residencia en Lleida, y de la que hacía como dos años que no sabía prácticamente nada. Que jodidamente pequeño es el mundo!!! Con la cantidad de lugares a los que se puede ir, que coincidan dos personas espontáneamente en un mismo sitio con lo amplios que son el espacio y el tiempo, me deja perplejo. Estas cosas nunca dejarán de sorprenderme, más aún cuando había estado intentando ponerme en contacto con ella recientemente.
También hemos coincidido en el tour de la tarde por la zona del Arenal, viendo la lava salir al anochecer (muy poquita cosa y muy lejos, pero bonito), y luego en las termales, aunque esto ya no me ha sorprendindo tanto, ya que aquí no hay mucho donde elegir.
Volviendo a lo que nos atañe, he decidido aplazar la visita a Corcovado para otro viaje, así me da tiempo a volver a la finca de Brian Kubicki, a hacer surf en Jacó y windsurf en la laguna Arenal, que es lo que voy a hacer mañana.


11:30

Una nueva decepción para el viaje. Al parecer estoy al final de la época de lluvias, lo que aquí se traduce en una ausencia casi total de viento (yo que soy muy listo no se me ocurrió llamar antes para preguntar), así que un día casi entero perdido dando paseos en bus. La única nota positiva, si es que se puede considerar así, es que he visto que desde aquí sale un bus a Santa Elena, que es a donde iban a ir hoy mi amiga y su familia, así que iré para allí y pasaré un par de días con ellos.
Al menos el trayecto en bus ha sido bonito, como espero que lo sea el de Santa Elena, ya que en general yo disfruto mucho los desplazamientos, no sólo el lugar en sí.

(El viaje a Santa Elena no fue nada agradable. Un camino deplorable, un autobús viejo y hacinado, y la mujer "amplia" de mi lado comiendo pollo frito en medio del barullo. - NdA)


11 de Octubre de 2007 - 09:20h

Pues ya estoy en San Ramón otra vez. Llegué anoche, después de que las intensas y contínuas lluvias frustraran, en parte, mi visita también a Monteverde.
Cuando llegué fui a dejarles una nota al hotel en el que se hospedaban mis amigos, aunque por suerte me los encontré yo mismo por el pueblo, ya que parece que aquí pasan completamente de los recados, igual que los conductores de autobús, a los que no pienso volver a pedir que me bajen en ningún sitio, ya que sudan absolutamente de tu cara y ya me han hecho pasarme de largo en más de una ocasión, los muy hijos de...
Bueno, a lo que iba. Después de dejarles la nota me fui a Mundo de Insectos, una exhibición de insectos ticos y de todo el mundo disecados, y otra parte de insectos vivos, todos ellos ticos. Empecé a sacar algunas fotos en la parte de disecados, que los había muy bonitos e interesantes. Sobretodo me sorprendió el enorme tamaño de algunos de ellos, que eran más grandes que pájaros pequeños, pero en seguida vi que a pesar del relativamente reducido tamaño de la exposición, si quería fotografiarlo todo no acabaría nunca, así que me dediqué a disfrutar yo mismo de la exposición (Días más tarde, irónicamente, hice cientos de fotografías en una sola mañana, de piezas de jade, arcilla y oro en dos museos, ya ves tú... - NdA). Cuando acabé pasamos a una especie de invernadero adjunto en el que había varios terrarios.
El artrópodo (que no insecto) más abundante era la Aphonopelma seemanni, de la que había 4 ó 5 terrarios. Había otros tipos de arañas, como la del banano, que puede matarte en dos horas, las rodillas de fuego o la araña tigre, muy abundante en los bordes de la carretera y que cuando uno pasa por al lado le impone su gran tamaño.
Había también una especie de chinche acuático, de unos 6-7cm comiéndose una lagartija, insectos hoja muy curiosos, un tipo de saltamontes con unas potentes mandíbulas con las que despedazaba a sus presas y que dejaron una buena cicatriz en el guía, que ya las había probado, y otras tantas especies interesantes de insectos.
Me llamó la atención la presencia de un basilisco (Basiliscus plumifrons) macho en un vivario en el centro de la exposición. Al parecer en Costa Rica no está permitido matar a ningún animal, por lo que cuando éstos crían y tienen superpoblación se los echan al basilisco para que se los coma, ya que eso sí que está autorizado. Ése es el motivo de que tengan serpientes en el ranario, por ejemplo, según me dijeron, ya que no pude ir a verlo.
Durante todo el recorrido me acompañó el chico que estaba en la taquilla, haciéndome de guía, ya que no había nadie más. No sólo demostró gran conocimiento de muchos aspectos de estos animales, sino que convirtió la visita en interactiva, abriendo los terrarios para que pudiera ver mejor los animales e incluso tocar algunos de ellos. Se lo curró tanto que le dejé una buena propina, cosa que no había hecho hasta ahora.
Después de eso me encontré a mis amigos y me fui con ellos a su hotel a ver una película alquilada y hacer unas risas juntos.
Al día siguiente me convencieron para hacer el canopy que tantas veces había criticado antes, pero me apetecía hacer actividades con caras conocidas. Lo hice con Ricardo, alias Pablo, el chico que habían conocido en Tortuguero y con el que habían compartido buena parte del viaje, ya que él lo tenía contratado con otra compañía y así no iba solo.
Si no hubiese sido por la lluvia, que me dejó calado completamente de cintura para abajo, hubiese estado mucho mejor, aunque bueno, estuvo bien y fue divertido.
Entre lo calado que estaba, que no tenia ropa para cambiarme y que no paraba de llover, decidí irme ese mismo mediodía hacia San Ramón, sin haber podido visitar la Reserva Biológica Bosque Nuboso Monteverde de la que tan bien había oído hablar. Estoy dejando demasiadas cosas para otro viaje, que sin duda será en la estación seca.

Ahora a cruzar los dedos para que se calme un poco el tiempo y pueda ir a hacer surf, que con esta lluvia, que no para literalmente en días, no me quedan muchas opciones.


Fotos
La Fortuna/Volcán Arenal


Santa Elena