3 de Octubre de 2007 - 17:35h

Después de madrugar esta mañana y hacer varios viajes en lancha y bus (de Parismina a Caño Blanco, a Siquirres, a Puerto Limón, y finalmente a Cauita), he llegado a esta pequeña población de la costa sur del Caribe, sobre las 12:30h.
He encontrado fácilmente la casa donde me voy a alojar, una pequeña casita de madera, muy sencilla y rústica, pero acogedora y económica. Voy a quedarme dos noches como mínimo, que ya he pagado. El dueño es un señor mayor que parece un poco zumbado, pero de esos zumbados inofensivos y graciosos que resultan encantadores.

Hoy ha sido, de nuevo, jornada de descanso. He ido a dar una vuelta por el pueblo, que parece mas una villa jamaicana que tica; acercarme al Parque Nacional, del que he podido ver y fotografiar una bellísima playa caribeña, e intuir un bonito bosque tropical; y contratar una excursión de snorqueling para mañana. Tambien he intentado informarme acerca de los cursos de surf de los que habla la guía, pero ni veo que haya suficientes olas, ni he encontrado a nadie que imparta dichos cursos. Si no saco nada en claro estos días, lo volveré a intentar en el Pacífico.


20:55h

Le he hecho caso a mi padre. Aprovechando que estoy en el Caribe, hoy he cenado langosta, permitiéndome así un pequeño lujo. La langosta y dos Coca-Colas me han costado la "friolera fortuna" de 10.600 colones, lo que en euros equivale a unos 16€. Lástima no haber pensado en llevar la cámara fotográfica, porque el plato lo merecía.
Me dijo mi padre que, además de ser más baratas, las langostas de aquí no eran tan sabrosas. No puedo comparar, pero si las langostas de allí son mejores que las de aquí, bien valen lo que valen.


Fotos