2 de Octubre de 2007 - 16:50h

Primero, y antes de que se me olvide, quiero reportar un par de hechos ocurridos en el teleférico de Braulio Carrillo y que, embriagado de la noche siguiente, olvidé comentar.
Éstos son los avistamientos de una perezosa con una cría , a la que estaba enseñando a trepar. Tienen un pelaje que parece un trapo de esparto y, de hecho, en ocasiones crece musgo en él. Ésto fue antes de subir al teleférico. Una vez en él, lo más notable fue pasar a apenas medio metro de un nido de colibrí con una hembra incubando en él y que no me dio tiempo a fotografiar, y una bocaracá, "beso de la muerte" en lengua indígena (Bothriechis schlegelii), recién comida y a la que tampoco pude fotografiar porque pensaba que parábamos, pero no fue así.

Volviendo a Parismina, cabe a destacar del día de ayer cuando fui a la trituradora de fibra de coco con Estela y algunos de sus hijos. Son una familia encantadora y superamable, y su hijo Justo, de 13 años y fan incondicional de Eto'o (del cual dice que es la reencarnación, aunque el pobre aún no haya muerto) me peló un coco y me dio el agua que llevaba dentro. Sorprendente la pericia con el machete de un niño tan pequeño.

Por la noche, cuando llegué a la casita de la asociación, el chico que estaba de guardia, Jerry, acababa de liberar unas 70 crías de tortuga verde que habían salido del huevo en el vivero. Afortunadamente aún quedaba una pequeñina rezagada que pude liberar con mis propias manos. A ver que sorpresas me depara ésta, mi última noche como voluntario.

El día de hoy se presentaba interesante, aunque al final se ha torcido un poco la cosa.
Estela y su marido Ariel me invitaron a pescar por los canales, muy similares a los de Tortuguero. Al parecer ellos compraron la gasolina y quedaron en ir con un hombre del pueblo, supuestamente un amigo.
Pues bien, después de varias horas pescando (todos) y cuando ya volvíamos a Parismina, para sorpresa mía y de Estela y su marido, que tampoco lo esperaban, el patrón, un hombre igualito al chalado de Armageddon, me dice que si ya me había comentado Estela que la excursión costaba 60$. Que listo, me lo dice cuando ya está hecha la excursión, y escudándose en Estela, que no sabía nada. Encima ni siquiera ha pagado él la gasolina ni ha puesto nada del equipo de pesca. Creo que esta noche le diré algo, ya que tiene guardia en la casita (Al final no dije nada, lástima que no tengo empuje para decir algunas cosas, porque tendría que haberle dicho en aquel momento que si tenía suerte lo invitaría a comer, y poco más - NdA). A partir de ahora voy a preguntar si me cobran hasta por andar por la calle. Eso me pasa por ingenuo.


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